sábado, 24 de noviembre de 2007

Utopia de un cuento de Hadas. (Parte II)

Luego de aquel encuentro entre la princesa y aquel joven de extraña personalidad, su misiòn de cumplir lo que obviamente toda buena princesa de cuentos quiere, casarse, tener un gran banquete en el gran palacio y restregarle en la cara al resto de las damicelas del lugar que ella se lleva al codiciado principe, se habia convertido en casi una obsesion para ella.


La ventana màgica de ambos permitiò que Figo y la princesa pasearan a caballo, se contaràn sus sueños, sus aventuras mas alocadas, y al final de cada tarde, luego del trabajo, la seudo princesa corria a encontrarse con el hombre de sus sueños, el que asombrosamente a pesar de su cabello, de su ancha cintura de su falta de gracia, era la mas hermosa para èl.

Luego de algo de tiempo, los enamorados de esta historia decidieròn formalizar todo el asunto y hacerle saber al mundo que se casarían, èl debia volar en su brioso corcèl, cruzar inmensos mares, desiertos incansables, bosques tenebrosos, y llegar hasta la pequeña choza de la seudo princesa, y poder dejar asi un lado la ventana que los habia unido por tanto tiempo, ah! si, la princesa vivía en una choza, recuerden que era una seudo princesa "tropical".


La fecha de llegada de Figo estaba tomada. Ya todo estaba listo, solo deberian esperar unos meses màs y por fin se verian en persona. Podrían cumplir lo que ambos habia deseado desde que se conocieron aquel dia en la ventana màgica.


Pero como les recuerdo que esto es una historia real, ambos regresaron a trabajar mientras esperaban el momento maravilloso que tanto habian ansiado.

Mientras tanto, la princesa Cozza, si, ese era su nombre, bueno! en realidad era un venganza de su bruja madre, esperaba paciente, pero un desafortunado día decidiò renuncia a su trabajo; tenía que comenzar a arreglar todo para la llegada de su principe que sería dentro de unos pocos meses.

Curiosamente, justo el día que partía, aquel joven que veia todo los dias, que tanto le llamaba la atenciòn, de ojos color miel, de alta estatura, y de mirada triste por primera vez pasò frente a su escritorio y la saludo con una gran sonrisa en sus labios que dejaròn ver una hermosa dentadura digna de un principe de cuentos de hadas.

Ella, algo emocionada, respondiò con el mismo gesto al joven Santiago. A lo cual èl respondiò:

_Hola! Como has estado?

-Pues, digamos que bien. Respondiò timida Cozza. Precisamente hoy me ire de acà, seguramente no te vuelva a ver, pecado que no pudimos ser buenos amigos.

-Si, es que siempre estoy muy ocupado, tengo que terminar mi trabajo ràpido par poder irme a las clases de Equitaciòn y Esgrima. Pronto me graduare. Aspiro convertirme en un caballero.

Ella escuchò las palabras del joven Santiago como mùsica para sus oidos, por que a pesar de que idolatraba a su principe Figo, tenía dudas, como toda seudo princesa que su maravilloso principe azul encontrara a alguna princesita de cinturita pequeña y decidiera posponer su viaje, al fin y al cabo, ella era la reencarnaciòn de la pesadilla de toda princesa.

-Enserio? Me alegro mucho por ti! Espero tengas mucha suerte y ojala nos volvamos a ver. Te darè mi direcciòn y ojala asi me escribas de tus nuevas aventuras como caballero.

Y asi fuè. Santiago recibiò la direcciòn agradeciendole el gesto. Ella partiò algo desilusionada por no haber podido conocer a aquel joven que parecia interesante a pesar de su viejo caballo, de sus fachas poco principescas, y de su humor obstinado.

Como toda buena princesa ella contaba con sus haditas màgicas, estas no eran las tipicas haditas, a ellas les gustaba el rock, las fiestas de las damicelas jovenes y hasta muchas veces salian con algunos principes descarriados de reinos vecinos.

Cozza les comentò lo que habia sucedido con aquel joven del trabajo a lo que una de ellas le respondiò:

_Mi querida Cozza, recuerda que tù eres tan fea, sin gracia, por no decirte desgraciada, y tan poco codiciada por los principes de este reino, que por si no lo sabes son muy pocos a los que les interesa andar en su corcèl con una princesa, mucho menos fea como tù, ni te iràn a buscar en medio de desiertos, ni cruzaràn mares por ti. Asi que es mejor que dejes de pensar en un sapo con aspiraciones de convertirse en principe, caballero o lo que sea que quiere ser.

-Pero...Hada! Y si existe un principe para cada una? Hasta para las damicelas como yo? Por que tengo que querer tener un principe con ojos azules, cabellos dorados y un gran castillo, claro; estoy feliz de que Figo me ame, y quiera estar conmigo, pero, no te parece una tarea dura tratar de mantenerlo a mi lado con tantas princesas bellas en el reino?

-Ay cozza, cozza, que cosa contigo, Eres fea querida! Pero gracias al cielo pudimos hacer algo con tu inteligencia, seguramente podràs mantenerlo contigo siempre si eres tal cual eres. No te preocupes y deja de pensar en el tal santiago, sebastian, o como quiera que se llame el recien conocido ese.

La princesa igual que todas las tardes corriò a la ventana a encontrarse con su principe Figo, quien a pesar de la distancia seguia tan prendado de su "inteligencia", pero ella, por alguna extraña razòn no podia sacarse de la cabeza a aquel aspirante a caballero pobre que habia visto por tanto tiempo en su trabajo y que hasta ese día precisamente, habian cruzados mas de dos oraciones juntas.


Utopia de un cuento de Hadas. (Parte I)


Como todas las historias de hadas, dragones, castillos y obviamente principes azules, yo tambien tengo la mia. Digamos que hace no tanto conocí a un principe azul, con ojos celestes, cabellos dorados como el sol, un hermoso castillo, trajes de seda y su infaltable brioso corcel.

Obviamente yo no soy la princesa de la tipica historia, no me creia lo suficientemente rubia, ni alta, ni con largos y dorados cabellos. Siempre soñaba en mi infancia con ese hermoso y valiente principe, que me rescatarà de las garras de la bruja malvada que me hacia mirar a un horrible espejo en el que me recordaba todas las mañanas mi evidente carencia de gracia, y de dotes de princesa.

Un dia decidí ir en la bùsqueda de èl, estaba convencida de que si existia, y comencè a indagar en todas las partes posibles donde podia estar, como soy una damicela de la era moderna, me adentre en los ducados, reinados, y paises cercanos que se encontraban en una pequeña ventana que me obsequiaron mis hadas madrinas. Alli pasaba horas, ponia aununcios, le escribia poemas, le dedidacaba canciones, pero ningùno aparecia.
Un dia la ventana me mostrò la imagen de un hermoso principe que tenia un enunciado en la entrada de su castillo "Busco Princesa"...de inmediato corrí, emocionada con la idea de poder hablar con èl.

_ Acaso eres un principe? Le preguntè.

_Si! lo soy. Soy el Principe Figo.

_Enserio? Te habia estado buscando desde hace mucho, no te imaginas, he pasado por todas las torres, pensando que te habias quedado dormido, he buscado en cada tierra cibernetica que existiera, aprendí nuevos idiomas por si habias olvidado el tuyo, pero por fin te encontrè.

_Pues, creo que ambos nos encontramos, estaba cansado de las princecitas de mi reino, todas eran demasiado rubias, demasiado altas, con ojos demasiado azules, cinturas muy pequeñas, labios muy rojos. Yo queria algo exactamente como tù. Diferente, con cabellos...exòticos, labios gruesos, una cintura inexplicable, y con la habilidad de buscar incasablemente lo que quiere. Te gustaria salir en mi corcèl?. Esta afuera esperando por nosotros.
Y asi comenzò una historia màs. Se hicieron inseparables, tenian màs cosas diversas que en comùn, èl era tan dorado como el oro, ella era tan negra como la noche, pero aùn asi, no podian dejar de hablar, de mirarse y de sentirse tan atraidos èl uno por el otro.

Ok, Ok como esto es una historia màs real, ambos tuvieron que regresar a sus lugares de origen, ella a seguir trabajando, pero todos los dias al final del dia corrian a sus ventanas màgicas y se contaban todas las aventuras que habian vivido.
Un dia, yo, la princesa de esta historia, en un dia comùn, sintiò un estruendoso ruido en la mesa que estaba cerca de su escritorio, en su lugar de trabajo, sintio a alguien gritando exasperadamente:

_ "Vamos! Vamos corcèl...estoy harto que seas tan flojo! Necesito que te muevas".

De repente la puerta se abrè, y entra un joven alto, algo desaliñado, pero con una mirada tierna, algo obstinado, pero con unos ojos color miel hermosos.

-Buenos dias!!! Exclamò.

Fugaz pasò frente a su mesa.

Asi cada dia hacia su entrada estruendosa al lugar de trabajo. Obstinado, cansado de que su corcèl lo dejara tirado en cualquier lugar, casi no hablaba con nadie. Pero esto intrigaba todos los dias un poco màs a la seudo princesa. Claro, por nada del mundo dejaria a su principe de cabellos dorados que habitaba en en lugar lejano donde los bosques estaban llenos de frutos, hojas de colores y donde hermosos lagos rodeaban su palacio.

Un dia, comùn, como todos los que ella vivia, èl joven extraño se le acercò.

-Hola. Soy Santiago

Ella algo nerviosa, sin saber por que algo la inquietò, probablemente era la presencia del alto, y no tan feo joven, y con una voz algo insegura le responde:

-Dime en que te puedo ayudar?

- Es que necesito un permiso para entrar al castillo vecino a la ciudad, me han dicho que tu trabajo es entregar estos permisos.

-Ah! si. Enseguida te lo entrego.
El algo distraido, tomò veloz lo que necesitaba y se fue del lugar dejando en la mente de la seudo princesa una latente pregunta: Es que acaso existian principes pobres? Principes con viejos corceles, Principes a los que ninguna princesa miraria por falta de oro, joyas, castillos rodeado de bosques.
Y si acaso existian...eran principes al fin, no?




Caminando...




...caminando pienso en lo lento que pasa el tiempo cuando quieres ver a alguien y en lo rápido que se va cuando estas con esa persona. Caminando pienso las tonterias que he hecho y las maravillas que me falta por hacer, caminando me doy cuenta de lo que tengo y lo empeñada que estoy en conseguir lo que me falta, caminando veo a la gente a mi alrededor y me doy cuenta que todos somos tan iguales y tan distintos, caminando pienso en todas esas cosas que he dejado de hacer por miedo a equivocarme.
Caminando sueño con mi destino, ese que me espera y aún no descubro, caminando pienso que ese destino puede cambiar en cualquier momento, y es que cuando camino mis pasos en el concreto suenan como gotitas de agua de lluvia en mi ventana, tan ligeros, tan celestiales, tan soñadores.
Cuando camino me doy cuenta que toda esta locura de ser yo es lo mejor que me ha pasado y lo más dificil de entender, por eso continuo caminando a ver si me encuentro algún caminante que se anime a acompañarme en este camino llamado vida...

viernes, 23 de noviembre de 2007

Oda a mi Padre.

Escùchame, no es un grito lo que hago, no es un reclamo lo que tengo, son palabras de una hija a la que no conoces; son las palabras de una mujer que hoy ve con lastima una vida sola, vacia, que en un momento dejo de lado una vida impuesta, por seguir tras de un sueño.

Ojala y los angelitos del cielo te los hayan cumplido, por que el precio ha sido alto. Las noches fueron largas, la espera fue eterna papà y los resultados catastroficos, una hija y un padre sin rostros, sin personalidades, sin poderse mirar sin resentimientos o sin culpas, o sin recordar cada momento lo absurdo de muchas desiciones pasadas.

Se que no es tu culpa, ni la mia, ni la de nadie, creo que luego de casi 23 años de ausencia, me resta decir que el camino ha sido largo y lleno de dudas, pero llenar ese gran titulo que te acrèdita como mi padre necesita màs de un regalo, necesita màs de una ayuda. Necesita verdadero amor, necesita verdadero desinterès, necesita comprensiòn...necesita amor.

Se que Dios nos reencontrarà, no en esta vida, ya lo tengo claro, seguramente en otro espacio, otro plano. Pero me miraras a la cara y sabràs que soy tu hija, y tu mi padre y que no hay sueño que valga màs que la satisfacciòn que la carne de tu carne te diga "papà no sabes cuanto te quiero".

Sin resentimientos!

Trovando al Patito Feo.



Si, es cierto, todos algunas vez somos el patito feo. Es increible que una de las historias infantiles se vea tan marcada en la realidad de muchas personas comùnes y corrientes, como yo, quizàs.

No se confundan, no es que me haya convertido en el cisne que todos esperan. Muchos de nosotros durante nuestra insufrible infancia, por que recordemos que no es una etapa fàcil para nadie, sobre todo esa entre los 10 y 14, en la que no eres ni chicha ni limonada. Esa etapa donde todos se burlan por lo delgado de tus piernas, lo plano de tu trasero, lo desaliñado (en mi caso "sin palabras") cabello, o lo torcido de tus dientes.


Es que la vida y los niños del colegio se encargan de crearte una serie de traumas que a la larga no te ayudan mucho cuando llegas a la etapa en la que comienzas a descubrir que no todo era tan malo como se creia.


Las bonitas del colegio resultaron los mamàs màs jovenes del barrio, las reinas del colegio, en muchos casos resultaron las gordas con problemas de autoestima, los inteligentes y aplicados ahora resulta que hacen cursos y no entraron a la Universidad. La pobretona junto al pobreton formaron una sociedad y tienen una compañia bastante sòlida, la mojigata del salòn resultò ser la devora hombres de la cuadra. Y claro, la fantasma del grupo, la que nadie la tomaba en cuenta, resulta que ahora es toda una poliglota, amante de los viajes y exploradora de nuevas fronteras. Como diria en Italiano una vieja amiga cuando le decian " es que eres muy afortunada"...ella con su voz despreocupada respondia: mica tanto!!!

Digamos que, siempre la vida va girando en espiral. Quien tendrà la suerte de ser el patito feo?

Recorriendo el pais de la Botita.


Desde que me enterè que el mundo era mucho màs grande que la cuadra de mi casa, habia soñado toda mi vida con conocer otro completamente diferente al mio, con gente, rostros, climas y platillos diferentes.


Hace menos de un año logrè cumplir ese sueño y vivir por un poco mas de tres meses lo que muchos llaman "La Dolce Vità", con calles de piedra, historias que hablan y un infinito universo de Maravillas.

La verdad es que vivir en Italia; el país de la botita, fue encantador. Poder ver como van en un perfecto vaiven las romànticas gòndolas que al pasar por el puente de los deseos despiertan un timido beso entre las parejas, o como escalas una torre inclinada en medio de la Piazza di Miracoli en la famosa ciudad de Pisa, que con màs de 600 años aùn se encuentra estàtica como si el tiempo no la tocara.

Una de las cosas que màs me gustò, fue esa gestualidad del italiano, cuando hablan con las manos, cuando te miran con el cuerpo y cuàn orgullosos se sienten de su historia, su cocina, su gente y todas las maravillas que se guardan en este inmenso cofre geografico llamado Italia, y que al igual que sus muros tocados por varias guerras, la vitalidad, carisma y sonrisas de su gente aùn perduran en el tiempo.